Royal Ascot: Historia, Elegancia y Tradición en el corazón del hipismo Británico

Pocas reuniones hípicas en el mundo combinan historia, elegancia, deporte y tradición con la grandeza de Royal Ascot.
Este evento no es solo una reunión de carreras; es un símbolo vivo de la cultura británica, donde el deporte de los reyes se fusiona con el protocolo real, la moda impecable y la emoción de la competición pura.
Durante cinco días, cada mes de junio, el hipódromo de Ascot Racecourse en Berkshire, se convierte en el epicentro del turf mundial, en la que se reúnen los mejores caballos, entrenadores, jinetes y propietarios, además de miembros de la realeza, figuras públicas y aficionados de todos los rincones del mundo.
La historia de Royal Ascot se remonta a 1711, cuando la Reina Ana, última monarca de la casa de Estuardo, cabalgaba por los terrenos de East Cote (actual Ascot), observando la amplitud y características del terreno, ordenó la construcción de un hipódromo que pronto se convertiría en uno de los más prestigiosos del mundo.
La primera carrera disputada fue la “Her Majesty’s Plate”, una prueba reservada para ejemplares de seis años y un premio de cien guineas. Desde entonces, Ascot mantuvo una estrecha relación con la monarquía británica, vínculo que se ha mantenido inalterable durante más de tres siglos.
En el año 1768 se consolidó como una reunión de cuatro días, y en 1807 se introdujo el Gold Cup, la carrera más antigua que aún se disputa en Ascot y que sigue siendo el plato fuerte del tercer día (Gol Cup Day).
Fue en 1825 durante el reinado de George IV que se le da el toque real definitivo, quien inauguró la Royal Procession: un desfile de carruajes que recorre la milla recta con la familia real al frente. Esta tradición marca el inicio de cada jornada a las 2:00 PM, acompañada del himno nacional y el izado del estandarte real. Es un momento de pura reverencia que distingue a Ascot de cualquier otro hipódromo.
En el año 2002 se extiende a cinco días en honor al Jubileo de Oro de la Reina Isabel II. Hoy es uno de los meetings más valiosos del mundo, con más de siete millones de libras en premios, alrededor de 500 caballos compitiendo en 18 carreras de Grupo (ocho de ellas Grupo 1), y una audiencia global en casi 200 países. La Royal Enclosure, concebida en 1822, es el corazón exclusivo del evento, donde solo se accede por invitación o membresía estricta.
Royal Ascot es un ritual cargado de tradiciones inquebrantables:
- La Royal Procession: El desfile diario de la familia real en carruajes abiertos es el emblema del evento.
- El Código de Vestimenta: La elegancia es obligatoria. En la Royal Enclosure, los hombres deben vestir levita negra, gris o azul marino, chaleco, corbata, sombrero de copa y zapatos negros. Las damas lucen vestidos o faldas por debajo de la rodilla, con tirantes de al menos 2,5 centímetros de ancho, y un sombrero de al menos 10 centímetros. Esta rigurosidad convierte al público en parte del espectáculo.
- La Atmósfera Social: Es un lugar para “ver y ser visto”. Picnics en el paddock, sombreros extravagantes, sombrillas y el tintineo de las copas de champán que acompañan las carreras.
- Los Green Coats: Guardias con abrigos verdes, son las figuras icónicas que guían y protegen las tradiciones.
Innumerables leyendas han dejado su huella sobre la pista de Ascot. Caballos extraordinarios como Yeats, ganador de cuatro Gold Cups consecutivas, Frankel, considerado por muchos el mejor caballo del siglo XXI, y Goldikova han protagonizado actuaciones memorables que permanecen grabadas en la memoria de los aficionados.
Asimismo, entrenadores legendarios como Aidan O’Brien y jinetes de la talla de Frankie Dettori han construido parte de su legado en esta prestigiosa reunión.
Lo que comenzó como una reunión local patrocinada por la monarquía británica se ha convertido en una cita internacional de primer nivel, por ello, cada edición reúne a la élite del turf global.
En Royal Ascot no solo se compite por la victoria: se compite por formar parte de la historia.






